Propósito de año nuevo: superar la vuelta al cole

11 Enero 2019
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General

Es inevitable que la vuelta de vacaciones de Navidad no afecte a nuestra rutina, ya que aunque ésta no es tan traumática como la de verano, pasamos de un gran descuadre a la más absoluta disciplina de un día para otro, lo que hace aún más difícil que nos volvamos a habituar, con la consecuente tensión que nos puede generar. Así, nos mostramos más irascibles con cosas tan cotidianas como que el ascensor no baje a tiempo, o que el metro se retrase. Porque, ¿quién dijo que la cuesta de Enero afecta sólo al bolsillo? ¿Existe realmente la depresión postvacacional o los planetas se alinean en estas fechas para ir en contra nuestra?

 

Todos los años nos proponemos nuevas metas y pedimos que el año sea mejor que el anterior, pero este no es el que tiene que cambiar… sino nosotros. Y en esta ocasión, ni el carnicero te ha cobrado de más, ni el ascensor ha decidido recoger a más pasajeros, ni el metro va más lento que de costumbre, ni el profesor tiene la culpa de recomponer la rutina de trabajo. Y la actitud con la que enfrentamos cada lunes debería de ser tan positiva como acogemos los viernes.  ¿Es esto posible? Debería...

 

Es cierto que es muy importante ir habituando a nuestros hijos al cambio de horario progresivamente, y no de un día para otro. Por ello, para frenar la llamada “depresión postvacacional”, conviene que la última semana de vacaciones los vayamos habituando a un horario más estricto a la hora de acostarse, así como fomentar su lectura diaria, un par de cuentas y un dictado, que no les roban más de 20 minutos al día y  que hacen que no se pierda el hábito de estudio y no afloren los nervios con la vuelta al cole; lo cual es una pelea menos que asumir en la primera semana postvacacional. 

 

No olvidemos que no debemos romper el tiempo que hemos pasado en familia con la vuelta al trabajo: es mejor levantarse antes y desayunar todos juntos con calma y sin prisas que salir corriendo y dejar a los niños rápidamente en el colegio, ya que pueden llegar a sentir una sensación de abandono mayor que quizás provoque que estén menos motivados y lo lleguen a reflejar con tristeza o incluso con alguna que otra pelea en el recreo.

 

La familia siempre es lo más importante y son los primeros protagonistas de la educación de los hijos.